A propósito de su VIII Congreso

El PCC ante los retos de Cuba (II)

Sabemos las diversas virtudes de las nuevas tecnologías, pero también estas nos colocan en un terreno donde el enemigo lleva ventajas, y debemos identificar estas con realismo y premura.

04/08/2021
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Trabajo ideológico

 

41. La Revolución dispone de un sistema de difusión de ideas y valores abarcador y poderoso, con profesionales experimentados y muchos jóvenes talentosos. Tal poder con luces y sombras, hasta hace poco no tenía contrapesos. Pero recién la isla ingresó a la era digital y el monopolio partidista–estatal de la comunicación social ha dejado de existir.

 

Por lo visto, una causa importante de las fallas radica en el manejo de la política informativa por el PCC, que es el principal responsable de ella. De ahí que las referencias al tema formuladas por Raúl y Díaz–Canel en sus discursos, las entendí como una autocrítica del Partido.

 

42. Si el enemigo se ha colado en la opinión pública a través de las redes sociales y de la llamada prensa independiente, es en bastante medida por insuficiencias de nuestro sistema comunicacional, que no son nuevas. Lo que sucede es que en tiempo de tempestad se ven más claras las fragilidades del barco en que nos movemos o de la casa que habitamos.

 

La era digital demoró en llegar a Cuba, pero en pocos años ha generalizado en mucha gente sus códigos comunicacionales. Ya no habrá monopolio jamás. ¿Para bien o para mal? Depende de nosotros. Es un enorme reto: hay que enfrentar en el nuevo escenario a los verdaderos monopolios, los del capital, y a las agencias subversivas del imperio. Se acabó el tiempo en que los teníamos arrinconados en el ring, solo con TV y Radio Martí.

 

La batalla de ideas está en nuestra genética. Fidel siempre la concibió y practicó con acciones transformadoras del modo de vida de la gente, para hacerlas creíbles. O sea, no está sustentada en “teques” si no en realizaciones palpables.

 

Sabemos las diversas virtudes de las nuevas tecnologías, pero también estas nos colocan en un terreno donde el enemigo lleva ventajas, y debemos identificar estas con realismo y premura. Tenemos potencial para revertirlas, pero eso solo será posible si usamos de matriz el verbo “transformar” y no “actualizar”, y menos “perfeccionar”. Porque son cambios radicales los que necesita nuestro sistema de comunicación social y el desempeño ideológico del Partido y de los demás entes de la Revolución.

 

43. Hay que saber muy bien lo que opina el pueblo. Conocer con exactitud quiénes leen la prensa, ven y oyen la televisión y la radio. Y qué leen, oyen y ven, y qué piensan. Esas indagaciones imagino que las realiza el centro especializado del Partido y por su parte el Icrt, con otros fines. Mas es recomendable hacer otras pesquisas científicas, con diferentes miradas.

 

Tener un militante por núcleo encargado de transmitir opiniones de la población, es útil pero insuficiente. Podría ser más efectivo que los militantes del núcleo expresaran en cada reunión mensual los temas y criterios más recurrentes que perciben en el pueblo. Este sería un ejercicio también provechoso para el núcleo y ofrecería una visión más sustantiva a los niveles superiores sobre los estados de opinión.

 

Aunque el Partido tiene su equipo especializado para conocer el llamado “clima político–ideológico”, se requieren otras investigaciones que ofrezcan a las instancias de dirección visiones complementarias y hasta contradictorias, indispensables para enriquecer la toma de decisiones.

 

44. La vida demuestra que se requiere determinada formación cultural y especializada, además de talento y solidez política, para dirigir el quehacer ideológico del Partido o de cualquier institución asociada a ese ámbito, sea comunicacional, cultural, académica u otras.

 

A fin de evitar seguir haciendo más de lo mismo y modificar políticas y métodos erróneos, como se ha orientado, es indispensable determinar quienes no tienen dotes para dar el salto y dejar de hacer “más de lo mismo”, y proceder a su oportuna sustitución. El cambio de mentalidad puede suponer en no pocos casos, la sustitución de los cuadros y dirigentes que no están en capacidad de mutar. Tarea difícil y en ocasiones dolorosa, pero hay que pensar primero en el pueblo.

 

45. El Partido requiere aplicar en todos sus quehaceres, el saber de las ciencias sociales. Para ello es necesario que sus dirigentes tengan la preparación idónea, pues de otro modo no podrían interactuar con los especialistas y menos aún convertir los saberes adquiridos en acciones políticas.

 

Sería útil realizar talleres entre científicos sociales de todas las disciplinas (por separado y mezclados), a fin de hacer propuestas colectivas que incluyan cómo ayudar a la preparación de los cuadros y a una mayor intencionalidad política en los científicos sociales.

 

Un salto largo es posible, gracias a que en Cuba existen cientos de excelentes investigadores y pensadores en las áreas económicas, sociales, políticas, psicológicas, antropológicas y otras relacionadas con la conducta humana.

 

46. Los medios de comunicación deben ser el espejo de la sociedad tal como ella es, pero también cómo la gente desea ser.

 

Se necesitan definiciones y normas claras que den garantía a los periodistas de que pueden informar y opinar sin aprensiones. La autocensura es la más nefasta forma de la censura y debe desterrarse. No solo con llamados genéricos; hay que criticar y hasta sancionar a quien la practique de igual modo que a los censores.

 

El periodista revolucionario por definición es rebelde, crítico, inconforme y subordinado a la verdad. Indaga, pregunta, razona, discrepa…. No admite ser domesticado ni deja de informar sobre supuestos asuntos tabúes. Encara su responsabilidad sin temor a represalias o censuras. Tiene claros sus deberes y derechos, los respeta y los hace respetar. Y su principal aliado debiera ser siempre el Partido y su compromiso, la verdad.

 

47. Es importante incentivar a los ciudadanos para que expresen sus opiniones en los medios del Estado, del Partido y de las organizaciones sociales y de masas. Abrirles el espacio debido. Porque además, las opiniones represadas igual que el agua buscan vías alternas. Y ahora hay muchas.

 

Tratar de que tales opiniones sean auténticas expresiones de la heterogeneidad ciudadana. Y desestimular las consignas insulsas y otras simplificaciones, que dañan la capacidad de influencia de los medios de la Revolución.

 

Como se ha exhortado, es necesario que lxs revolucionarixs con posibilidades de acceso a internet, participen en el cruce de ideas en defensa de la verdad. Pero no mediante lemas o formulaciones mediocres, y menos si son personas designadas para cumplir la tarea de escuderos a ultranza. Eso es visible para cualquier ciudadanx con cierta preparación. Tales defensores de buena fe, en vez de esclarecer y convencer pueden ayudar a confundir y suscitar rechazo.

 

48. La Mesa Redonda (MR) cumple un papel relevante como vehículo de información y orientación. Habría que saber su público menos afín, por ejemplo la juventud y los ciudadanos que no son muy politizados o no se consideran revolucionarios. Para estos segmentos de la población y también para los seguidores de la MR, es necesario imaginar otros programas informativos y de entrevistas. Por ejemplo sobre temas polémicos o de especial interés, donde los entrevistadores no sean “complacientes” con los entrevistados y les formulen a estos las preguntas que buena parte del público quisiera hacerles.

 

49. Se ha dado un vuelco a la presencia física de los dirigentes del Estado y el Partido en los medios para informar al pueblo, sobre todo en la MR. En mi opinión, Díaz–Canel debiera comunicarse de modo directo más frecuentemente con el público. Él suele hacerlo a diario por medio de reuniones variopintas, lo que es muy importante. Pero casi siempre solo se ofrecen versiones sintéticas. Sería útil que al menos una vez al mes realice un programa de televisión y radio, donde se comunique en vivo y directo con la ciudadanía, sobre temas medulares. Y que responda preguntas e inquietudes.

 

50. Se ha expresado por varios intelectuales, la conveniencia de que la prensa utilice de forma más sistemática a científicos sociales y otros pensadores. Esto ocurre en muchos países y tales analistas influyen bastante, sobre todo en los formadores de opinión. En Cuba, lo viene demostrando cada semana de modo relevante la doctora Graciela Pogolotti y en la MR participan especialistas con cierta frecuencia. Pero el potencial es enorme.

 

51. Si hasta hace poco la prensa oficial cubana no tenía competencia (pues TV y Radio Martí no lo eran…), ahora con los medios alternativos la situación es diferente. Desconozco si existen estudios sobre los alcances e influencia de las redes sociales, la prensa “independiente”, el “paquete semanal” y los canales de televisión vía cable. Una parte importante es controlada y dirigida por el imperio; otra opera dentro de la Revolución de manera crítica y muchas veces expresan criterios certeros.

 

Se trata de una realidad que se ha complicado en buena medida, por no ser atendida como se requiere desde hace años. Las redes tienen varias aristas, nocivas y positivas. A través de esas opiniones, incluso las más venenosas y hasta de las noticias falsas, se conocen también verdades de lo que ocurre en el país y lo que piensan muchas personas.

 

Por eso es primordial conocerlas con técnicas y métodos científicos y sacar conclusiones ágiles y útiles en todos los sectores y territorios, y en las dimensiones diversas de la vida de la nación. Por lo que se aprecia, parece que ya se toman en cuenta por los decisores. No es sensato criminalizarlas de forma indiscriminada. Siendo un fenómeno nuevo, requiere inventiva y respuestas sistémicas diferenciadas y coherentes. Distinguir el grano de la paja (que hay bastante).

 

52. Las redes sociales en Cuba también han sido útiles para ayudar a identificar problemas, deficiencias y errores. Incluso para saber mejor cómo piensan y actúan los enemigos. Es obvio que la dirección del país utiliza esas opiniones para rectificar deslices, como sucedió y sucede con la TO.

 

Como ya se hace, es bueno incentivar al pueblo revolucionario para que responda en las redes a la contrarrevolución y a los confundidos sin mala fe. Pero también conviene sugerir a los ciudadanos, en primer lugar a los revolucionarios, que cuando no tengan otros canales para expresar sus opiniones que lo hagan por las redes y a través de los diferentes sitios webs comprometidos con la Patria. Sean oficiales o no. Nunca coartar ni censurar la libertad de expresión respetuosa de la Constitución, sea en Cubadebate, en los blogs, en Facebook u otros medios, como lamentablemente ha ocurrido, incluso con uno de nuestros Cinco Héroes.

 

53. No pocas veces errores de instituciones cubanas o que cometen gobiernos aliados, se convierten en puntos débiles que son explotados por los medios adversarios. También estos aprovechan los temas tabúes que no se abordan en la prensa nacional, la demora en informar, las apologías, la complacencia, la falta de análisis, la exageración de las virtudes, la omisión de las deficiencias y errores, incoherencias, manipulaciones burdas de la opinión pública, el triunfalismo, tratar a los receptores como ignorantes o tontos, etcétera.

 

54. Me gusta mucho esta reflexión de Díaz–Canel, pues sintetiza cómo deben ser nuestros medios: “Hagámoslo sin altisonancias, ni alardes, ofreciendo contenidos desde la verdad y la virtud, desde la firmeza y la coherencia, desde la elegancia y la mesura, sin discursos que provoquen agobio y rechazo, con argumentos y sentimientos, desde la sensibilidad y la empatía. Con el lenguaje de los que resisten a diario desde esa dimensión más íntima de la Patria que es el barrio, la pequeña parcela de tierra, la comunidad, la fábrica, la escuela, la obra, la familia y acortando la brecha entre los discursos institucionales y las demandas públicas”.

 

El Primer Secretario del PCC también emitió otra opinión a retener: “Lo imperdonable no es haber cometido errores en los años precedentes o ahora mismo, lo imperdonable sería no corregirlos”.

 

A propósito de ello, pienso que los yerros cometidos en el campo de la ideología y en la cultura en particular, pocas veces han sido colocados en forma pública por el Partido en la balanza de las experiencias y enseñanzas. Más de cincuenta años después, algunos aún son temas silenciados.

 

Reconocer desviaciones, insuficiencias y desatinos del pasado, fortalece la credibilidad de la gente en las actuales posturas y actuaciones del Partido y la Revolución. Más aún las nuevas generaciones, que siempre buscan la verdad. Y no se puede soslayar que el enemigo utiliza esas pajitas en el ojo ajeno.

 

Tal vez sea hora, por ejemplo, de que se expliquen las razones de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (Umap) en los años 1960 y se ventilen de modo crítico sus deformaciones; las causas y consecuencias del denominado quinquenio gris; el cierre de Pensamiento Crítico en 1971 y de la desarticulación del CEA en 1997.

 

El Partido debiera hacerlo no solo por razones históricas: también porque aún existen vestigios y de vez en vez reaparecen con otras modalidades y nuevos rostros. Eso ayudaría a despejar confusiones, explotadas por el enemigo. Existen excelentes evaluaciones de intelectuales cubanos, que pueden servir como base para elaborar tales ideas.

 

55. Nuestra Dirección partidista debiera orientar que se realicen estudios sobre los métodos de hacer política de Fidel. Desde el Moncada y especialmente después de 1959 en sus diferentes etapas, a lo interno y externo de país. Conocer y evaluar no solo lo que dijo y en qué razones fundamentó sus criterios, que es lo más divulgado; también lo que hizo y sobre todo cómo lo hizo.

 

Se trata de entenderlo en su integralidad, a la luz del aserto martiano de que “en la política lo real es lo que no se ve”. He ahí un legado esencial para las nuevas generaciones de dirigentes y cuadros. De igual modo, hay mucho que aprender de los métodos de dirección de Raúl, durante más de sesenta años, desde el II Frente Frank País en la Guerra de Liberación hasta hoy. Es muy importante que todo se sistematice y escriba, y se divulgue lo que resulte posible.

 

56. Llama la atención que en los documentos del VIII Congreso no se haya incluido un análisis sobre el sistema de dominación capitalista mundial y otros temas globales actuales. Como se sabe, eso es indispensable para entender las circunstancias en que Cuba debe desenvolver sus políticas y actuaciones externas e internas. Entre ellas, el tema de las relaciones con los Estados Unidos y cómo pese a encontrarse en una fase de declive, el imperio dispone de viejas y nuevas capacidades y herramientas para continuar ejerciendo su hegemonía ideológica y cultural en buena parte del planeta.

 

57. Los términos “perfeccionamiento” y “actualización”, se utilizan en exceso y a menudo de forma descontextualizada y con un significado incorrecto. A veces son verbos sin vida, que devienen muletillas o consignas.

 

A saber, perfeccionar significa mejorar algo hasta llevarlo a un estadio óptimo, y supone que ya ese algo funcione muy bien. Sería pasar a una situación de excelencia. Y no es el caso en muchas ocasiones, donde lo que se requiere, e incluso en verdad así se hace o se pretende hacer, es una transformación de gran calado o al menos profunda. Pero esto hay que decirlo, explicarlo y realizarlo sin maquillaje, pues incluye un esfuerzo de los implicados que deben ser convocados a actuar en la magnitud deseada.

 

El verbo “actualizar” no pocas veces es un eufemismo, pues alude a la intención de actuar de esa manera con entidades y/o políticas que en rigor necesitan un cambio radical.

 

Muchas personas están saturadas (me incluyo) de expresiones tales como “tenemos que hacer” (tal cosa…), “es necesario sembrar más”, “tenemos que ahorrar”, “ser exigentes y más disciplinados”… etcétera. Además de su cansona reiteración, casi siempre se expresa con tono áspero y énfasis autoritario. El “teque” no hay que “perfeccionarlo” ni darle “continuidad”: es una mala yerba que debiera arrancarse de cuajo en todas partes y a todos los niveles.

 

Con estos ejemplos, intento llamar la atención sobre la necesidad de elevar el rigor en el uso de los términos y en general del lenguaje, pues este es un instrumento esencial para hacer la política culta y fecunda que necesitamos: martiana y fidelista.

 

Enfrentamiento al enemigo

 

58. Tengo la impresión sobre varios hechos recientes (hasta finales de junio), que a veces no se han descifrado del todo los planes del enemigo y los nuevos modos de su actuación contrarrevolucionaria, sus tácticas y ardides.

 

Es obvio que el gobierno de Biden busca aprovechar sin escrúpulos la crisis múltiple que nos afecta. Es falso que están revisando la política hacia Cuba: actúan con un guión bien estudiado. Pareciera que su objetivo inmediato es evitar el éxito de las reformas en curso y las demás acciones emprendidas por el nuevo liderazgo, la consolidación de este y el inicio de un ciclo virtuoso. Promueven el desgaste integral del poder revolucionario, las divisiones, la ingobernabilidad y una explosión social. Aspiran al jaque mate.

 

El “trabajo sucio” de su antecesor, Biden lo ha convalidado, desdiciéndose de sus promesas electorales, pues por ahora conviene a sus planes. Ese escenario asfixiante quiere usarlo además como factor de presión y chantaje, en un eventual proceso negociador. Pero el cinismo y la incoherencia de tal política, abren brechas a favor de Cuba que es posible aprovechar al máximo.

 

No hay indicios de que Biden retome, al menos por ahora, el enfoque de Obama de restauración a largo plazo. El balance de fuerzas en AL–Caribe le favorece por el momento; es diferente al de los años de su exjefe y no lo obliga, de inmediato, a desmontar la política de cambio de régimen que Trump extremó al máximo. Su temor a la mafia cubana–americana de Miami, por los supuestos efectos en las elecciones de medio término del Congreso el próximo año, pareciera que es un factor inhibidor temporal. Por estas y otras razones, una vez más la única postura realista de Cuba es apostar a las variante peor en los próximos años.

 

Sería aconsejable que nuestro país, por todas las vías posibles y legítimas, junto a las numerosas y eficientes acciones internacionales defensivas en curso, incremente sus actividades solidarias y la influencia en la región, y promueva acciones globales contra las políticas del imperio, siguiendo las huellas de Fidel. En esencia: no dejar de ser ofensivos, ni antes ni después de que Washington “revise” su política hacia Cuba. Este es un tema complejo y estratégico, que requiere una atención especial.

 

59. La creación y el manejo del grupo de San Isidro, es un anticipo de los planes de Washington en el sector de la cultura y más allá. Incluye un ingrediente nuevo: el nexo simbólico con los barrios populares. Recomiendo el excelente escrito al respecto de Esteban Morales. Sin embargo, como ya se aprecia, van a emplear otras variantes, no siempre con personas de tan baja ralea. Tratan de ampliar al máximo la influencia en vastos sectores de la sociedad y estimulan protestas, por motivos diversos, que desemboquen en una explosión social generalizada.

 

Es previsible que al ingresar nuestro país en la nueva normalidad post Covid, se diversifiquen las acciones enemigas. Pero el modus operandi que se observa desde el pasado año, indica que no van a desaprovechar las vulnerabilidades actuales de Cuba debido a la crisis. De nuestra parte lo esencial, como siempre, es no perder la iniciativa: plan contra plan.

 

60. Las nuevas embestidas de la contrarrevolución, lo sabemos, serán derrotadas. Pero no debemos subestimar su vasto poder de fuego ni perder la iniciativa en ningún espacio o momento. Así ha sucedido por más de 60 años, con la sabia conducción de Fidel y Raúl, y el eficiente desempeño de nuestros órganos de seguridad. El factor decisivo ha sido y será siempre el protagonismo del pueblo organizado. Pero esto último se ha debilitado, y es urgente retomarlo.

 

La gente no puede ser espectadora, que se le llame, si acaso, luego de que la policía ha realizado su labor disuasiva o represiva. La naturaleza del enfrentamiento contra el enemigo es política. Nuestra principal arma es la fuerza popular consciente, organizada y movilizada, que actúa de modo ofensivo, preventivo o para decidir un desenlace: sin ofender ni agredir, con ideas y posturas que muestren el respaldo mayoritario de la ciudadanía a la Revolución.

 

La activación del pueblo no tiene que ser siempre orientada y controlada, y menos aún colocarse muros invisibles a sus ímpetus en determinadas circunstancias.

 

61. El adversario evalúa muy bien nuestras debilidades, incluidas las deficiencias y errores que pueden hacer vulnerables determinados flancos. Los problemas y déficits señalados en el Congreso respecto de las organizaciones de masas es un ejemplo.

 

Antes de la “era Covid”, en los últimos años languideció el movimiento popular en las plazas y calles. Incluso cuando regresaron los Cinco Héroes, el deseo manifiesto del pueblo fue homenajearlos en un gran acto, pero nada de índole masiva se hizo.

 

La Plaza de la Revolución ha quedado como una especie de museo, de atracción turística. Fidel fue el último que la llenó de pueblo –como tantas veces, pero esta vez sin su presencia física–, en noviembre de 2016.

 

Todos los extremos son malos: el abuso de las movilizaciones y la ausencia de ellas. Esto último, igual que en las personas, contribuye a la atrofia de los “músculos” del pueblo. La clave está en los resortes que mueven a la muchedumbre. Por ejemplo: ¿Un gran acto de un millón de personas en La Plaza de la Revolución en rechazo al bloqueo, vísperas de la votación en la ONU no tendría un enorme impacto fuera y dentro de Cuba? ¿O para exigir al gobierno de Washington que cese la política genocida contra nuestro pueblo, y reafirmar la pujanza y unidad antimperialista del pueblo?

 

¿Acaso tales demostraciones masivas de cohesión social y de fuerza política, han dejado de considerarse necesarias para siempre? “Fuerza y destreza”, decía un joven poeta de mi generación Wichy Nogueras. Los seres humanos con ideales compartidos, potenciamos nuestras convicciones al juntarnos. Esa lección la aprendimos de Fidel y de nuestro recio pueblo.

 

Cuando sucedieron los hechos del 27 de noviembre del pasado año frente al Mincult, la iniciativa de movilizarse en 24 horas partió de un grupo combativo de jóvenes, sin esperar ni pedir orientaciones. Fue un suceso inédito, que se completó con la sabia decisión de Díaz–Canel de acompañar a esos rebeldes en la “tángana” del Parque Trillo.

 

62. Hay un punto de equilibrio que es muy importante lograr en el enfrentamiento a las acciones enemigas de un carácter provocador: la actuación profesional de la policía y la movilización del pueblo. La acción de este no debe ser un instrumento policiaco o represivo, ni yunque ni martillo sino un hecho político con energía auténtica de la gente, que nazca de sus entrañas.

 

La afirmación de que los parques y las calles son de los revolucionarios la entiendo de la manera antes expresada, pues en rigor los ciudadanos todos, incluso los no revolucionarios que respeten la Constitución, tienen los mismos derechos y deberes en el acceso y uso de esos espacios públicos.

 

Hoy la imagen que se difunde por el enemigo es que se retiene y hostiga sin razón a esos sujetos, violándose la ley penal y la Carta Magna. Ello, fuera de Cuba, como dentro, es menester demostrar que no es así, pues tiene un costo político. Y si ocurriera por un desliz, debiera rectificarse.

 

63. Tengo la impresión de que ha existido incoherencia en el proceder frente a algunos actos contrarrevolucionarios, acaecidos en los últimos tiempos. En ocasiones con el objetivo de no dar pretextos a los enemigos de que se reprime sin razón, la respuesta de la policía y/o los órganos de justicia es permisiva.

 

Otras veces, se aplican medidas preventivas o profilácticas, que restringen los movimientos de un ciudadano fuera de su hogar, uso de cámaras frente a determinadas viviendas, “mítines de repudio”, violaciones del espacio privado….

 

Se admite de facto que reporteros de la llamada “prensa independiente” cubran eventos públicos, en especial los organizados por la contrarrevolución y a la vez se califican de mercenarios. Ese nexo foráneo se demuestra en los medios oficiales, pero no se procede como si fuera un delito, e incluso algunos de esxs mercenarixs han participado en diálogos con una institución del gobierno.

 

Al parecer, la razón es no dar pretextos al enemigo. Aunque pudiera crearse una situación peor, que obligue después a medidas más extremas o simplemente a adoptar las que ya son posibles, de acuerdo a las leyes del país.

 

64. La Revolución nunca ha sido blanda con los enemigos jurados, y a quienes han conspirado se les ha aplicado la ley. No hacerlo ahora puede ser interpretado por ellos como un signo de debilidad y confundir y/o provocar el rechazo del pueblo revolucionario. Más aún si él es un simple espectador.

 

En este campo minado la coherencia es esencial. El Estado y los ciudadanos tenemos el deber de cumplir la Constitución: dentro todo, contra ella nada. El Partido tiene dos obligaciones: exigir que así sea y garantizar que el pueblo siga siendo el actor principal.

 

65. Hay un problema de fondo y creo que debiera tomarse el toro por los cuernos: la llamada “prensa independiente” y sus representantes y periodistas financiados por agencias federales de los Estados Unidos u otros entes privados o pantallas del imperio. Tales órganos integran los planes contrarrevolucionarios actuales, como demuestra Ernesto Limia en “De Patria y cultura en tiempos de Revolución”.

 

Nuestra prensa debe y puede desempeñarse aún con más eficacia, para enfrentar a esos órganos subversivos. Y ello incluye lograr más calidad en su quehacer informativo y orientador.

 

¿Pueden seguir tales “periodistas independientes” haciendo su trabajo en Cuba, financiados por el imperio con el obvio objetivo de cumplir su papel contra el poder revolucionario?

 

66. Gracias a la generalización de internet y a una direccionalidad del enemigo, han proliferado esos “medios independientes”. No sé si existen estudios de nuestra parte, pero es evidente que representan una fuerzas mediática dañina, diferente a Radio y Tv Martí en su época, que no tenían casi ninguna influencia en la sociedad. Además debe considerarse sus negativas radiaciones en la comunidad cubana en el exterior, una zona de disputa que cada vez cobra mayor relevancia en lo interno de nuestro país.

 

Pregunto: ¿Existe alguna norma legal que permita sancionar a quienes ejerzan ese tipo de periodismo desde Cuba? ¿Se ha estudiado cómo hacerlo? ¿Se han evaluado los costos y beneficios de actuar de ese modo o dejarlos realizar su labor como si fuesen corresponsales de prensa extranjeros, o en una variante oficiosa, como parece que ocurre hoy?

 

En Estados Unidos no se admite que existan órganos de prensa dirigidos a subvertir el orden constitucional, financiados además por gobiernos y/o entes privados extranjeros. Lo mismo ocurre en otros países y nadie los acusa de violar la libertad de prensa y la libertad de expresión. De manera que hay tela para legitimar una acción semejante.

 

Política de Cuadros

 

67. El VIII Congreso dedicó una especial atención al tema de los cuadros. Esa ha sido una constante desde el primer congreso en 1975, donde se aprobó una política que mantiene vigencia. Muchos han sido los avances desde entonces. También se acumulan errores y déficits, señalados en disímiles eventos posteriores, varios de ellos sin resolverse. Es importante determinar las causas, pues ha transcurrido casi medio siglo.

 

68. Los atributos que deben tener nuestros cuadros estatales y políticos, han sido reiterados en diversos textos, que contienen medulares aportes de Fidel, el Che y Raúl. Las fallas e insuficiencias que subsisten casi siempre se relacionan con debilidades y equívocos de los dirigentes en uno u otro lugar, y también pueden ser expresión de problemas institucionales. Pero hay más.

 

Una deficiencia frecuente ha sido incumplir lo que está establecido, incluso con normas jurídicas, sobre el papel protagónico que debe tener la gente en la evaluación para promover, trasladar de cargos y destituir a los cuadros: Desde los trabajadores en un centro laboral, hasta el conjunto de ciudadanos que son dirigidos por un cuadro ejecutivo, o representados por uno legislativo.

 

69. Habría que preguntarse cuánto influye en esa desconexión cuadro–dirigidos, la ausencia de definiciones precisas al respecto. Porque el llamado “vínculo con las masas” puede repetirse hasta el cansancio, pero esa retórica política requiere normas claras que garanticen el ejercicio auténtico de la democracia socialista. ¿Cómo explicar, por ejemplo, que muchos cuadros del Partido, de las organizaciones de masas y del Poder Popular, ni siquiera son conocidos por los ciudadanos del territorio que dirigen?

 

70. Sugiero hacer más énfasis en los siguientes aspectos: diferenciar determinados atributos de los cuadros, según la actividad que desempeñan (políticas, estatales…); la palabra “cuadro” no debiera ser una limitante para entender que casi siempre por la labor que desarrollan, deben poseer cualidades de líderes; esto comporta modificaciones de ciertas nociones y métodos prevalecientes en la cultura política enraizada en Cuba acerca de los “cuadros”, copiados de la ex Unión Soviética; establecer normas diáfanas y seguras, para que se conozcan los criterios sobre los dirigentes de la gente donde ellos actúan, de modo directo y también usando encuestas de opinión y otros instrumentos transparentes.

 

71. Por último es necesario que la Dirección del Partido realice una definición más precisa sobre en qué consiste el “cambio de mentalidad” de los cuadros. Por lo que he escuchado y leído, existen diversas interpretaciones sobre cuál es la vieja y nueva mentalidad.

 

Organizaciones de masas

 

72. La decisión de revitalizar el quehacer de las organizaciones de masas y “actualizar su funcionamiento en correspondencia con los tiempos que vivimos”, anunciada por Raúl, es clave para salir del laberinto en que nos encontramos y levantar el vuelo. Ello supone –e implica– reactivar el protagonismo del pueblo organizado en el ejercicio de su poder en la vida social, económica y política.

 

En algunas más, en otras un poco menos, pero en todas (CTC, CDR, FEU, Feem) se requieren mutaciones sustantivas. Entre otros motivos, porque el criterio de “actualizarlas” demoró demasiado tiempo, a pesar de que desde hace años es una verdad obvia.

 

Lo primero, es preguntar a sus miembros (la mayoría del pueblo) qué opina sobre los cambios a introducir. Y cómo conciben la entidad a la que desearían pertenecer. Nuestras organizaciones de masas nacieron y crecieron en la cresta de la ola revolucionaria, el tiempo de la epopeya y el fervor en que nada parecía imposible.

 

Es recomendable hacer un diagnóstico concienzudo de cada una. Y que sean sus miembros quienes decidan cómo deben ser y ellos mismos remocen, los “vehículos” en que decidan viajar.

 

El uso de investigaciones ya realizadas o que se puedan ejecutar por especialistas de las ciencias sociales, sería de mucha utilidad. Junto a las opiniones que se obtengan de los miembros y de los dirigentes actuales y de anteriores generaciones. En algunos casos, tal vez, el verbo a emplear en vez de “actualizar” podría ser “refundar”.

 

73. Acaso no todos los asociados deseen mantenerse. Esto sería sincerar una realidad, beneficioso a la larga y en lo inmediato. Decrecer para tomar fuerza y recrearse con nuevos roles, ajustados a la sociedad actual y a la que aspiramos. Tienen que ser auténticas organizaciones populares, existir en la realidad de los barrios, de los centros laborales y estudiantiles, y no apenas en las listas de miembros, en las cotizaciones formales o un día–aniversario al año.

 

Hay que recrearlas desde y para los escenarios de hoy. Ir a la raíz de sus problemas y anacronismos, y eso tienen que hacerlo sus propios miembros. Sin formalismos ni compulsiones, con la real participación voluntaria de ellos.

 

74. Creo, por último, que todos los núcleos del PCC debieran aportar sus opiniones sobre ese proceso, e incluir cuál debiera ser el papel del Partido, en particular de sus bases, en la nueva etapa a forjar.

 

Política exterior

 

75 El VIII Congreso no eligió un Secretario para atender las Relaciones Exteriores. Eso es inédito. ¿Acaso forma parte de la tendencia en los últimos años de reducir el quehacer político partidista en el área internacional, y de manera particular en la América Latina y el Caribe?

 

76. Este es un asunto que debería evaluarse en toda su hondura y trascendencia. Existe un formidable acumulado político del Partido en el trabajo internacional, que debiera servir de referencia para dar continuidad también al legado de la Revolución y en particular de Fidel, en la proyección exterior de Cuba en todas sus dimensiones. Un acercamiento a la historia viva de cómo él concibió, dirigió y muchas veces ejecutó de manera personal esa política durante medio siglo, resultaría de suma utilidad para los actuales dirigentes del Partido. Van a encontrar un tesoro.

 

77. Es muy importante revitalizar y enriquecer el trabajo exterior partidista y el de todas las organizaciones y entes de nuestra sociedad civil. Jerarquizarlo con clara identidad, de manera que no se subsuma en, ni se mezcle con las funciones del Estado.

 

78. La solidaridad de Cuba, en cualquiera de sus modalidades, no representa un gasto si no una inversión de múltiples dividendos, aunque no fuesen tangibles en el corto plazo. Las formidables cosechas de las siembras realizadas en el planeta por la Revolución, desde enero de 1959, han crecido con el tiempo. Pero en los últimos años algunas tienden a mermar, como si fueran plantaciones que necesitan ser renovadas. El internacionalismo, lo aprendimos de Fidel y el Che, “es un deber y una necesidad”.

 

No es casual que la llamada “década ganada” (2004–2014) en la América Latina y el Caribe, esté asociada a la existencia de un grupo inédito de gobiernos revolucionarios y progresistas, con el liderazgo de destacados líderes, como Chávez, Lula, Evo Morales, Ernesto Kirchner y Cristina Fernández, Daniel Ortega, Rafael Correa, los presidentes del Frente Amplio de Uruguay (Tabaré y Mujica) y varios líderes del Caribe, todo ello unido a un rol muy consistente e influyente de Cuba.

 

Este contexto regional resultó determinante para el cambio de la política agresiva de los Estados Unidos hacia Cuba, bajo la administración de Obama. Favoreció muchísimo la inserción –y liderazgo en algunos casos– de nuestro país en los procesos de integración económica; aumentó notablemente los recursos financieros, permitió la estabilidad energética y también la obtención de inversiones y productos diversos. Todo ello impactó el crecimiento de la economía cubana a partir de 2004 a un nivel semejante a la década de los 1980, la mejor en sesenta años.

 

Tal realidad, si existían dudas, confirma que el futuro de Cuba está indisolublemente asociado al cambio cualitativo de las circunstancias políticas de nuestra América. Y ratificó con creces que todo cuanto hagamos para que ello sea posible, redundará en la viabilidad de nuestro proyecto socialista.

 

79. Aunque existen actores políticos y sociales en nuestra región para liderar junto a Cuba nuevas jornadas de emancipación, el papel del PCC es fundamental. Más aún, debido a la impredecible crisis en ascenso, que en muchos países podría incrementar las luchas populares, democráticas y liberadoras, tanto o más que en décadas pasadas.

 

Ello supone mirar lejos, prever escenarios, aumentar las iniciativas, fortalecer los equipos del Partido y de otros entes cubanos a cargo de esta labor, y tensar fuerzas… Cuba viva, también en otras tierras y sobre la base del respeto a las normas del derecho internacional.

 

Temas sensibles que –a saber– no se aludieron en el Congreso o se hizo de modo muy breve

 

80. Educación. Solo se le dedica línea y media: “Preservar y elevar los índices de calidad alcanzados en el proceso docente–educativo”, dice el Compendio…

 

Se trata, como se conoce, de un tema crucial, con dimensiones múltiples y todas sustantivas, que el Partido mantiene entre sus principales prioridades. Sin embargo, el Congreso no lo analiza. Lo que observo en mi entorno, leo y escucho de compañerxs y amigxs me indican que es urgente encender una luz roja. La pandemia lo ha complicado aún más.

 

Como algunos otros asuntos relevantes y densos, nuestros medios de comunicación lo pasan por alto. Además, las versiones oficiales suelen minimizar los componentes negativos e insuficiencias, y ser apologéticas. Ello ha sido manifiesto en este tiempo tan difícil para la educación, motivado por la pandemia, que ha generado logros y mostrado virtudes, pero también insuficiencias y omisiones dañinas.

 

El modelo económico que hemos decidido y la prolongada crisis generan niveles más altos de desigualdades, que se reflejan también en la educación. Verbigracia, las familias con más ingresos y mayor formación profesional, pagan a privados para garantizar la instrucción que sus hijos no reciben con calidad en las escuelas, lo que además, en parte, es una manera de privatizar la enseñanza.

 

Otro ejemplo: El impacto negativo y positivo de los medios digitales en niños, adolescentes y jóvenes –en primer lugar de los móviles inteligentes–, debiera evaluarse en su complejidad. Objetivo: formular las orientaciones que permitan reducir efectos adversos estructurales y multiplicar los que son o pueden ser favorables a la instrucción y formación de los estudiantes.

 

Asociado a esto, es primordial dar un salto coherente y transversal en el conocimiento y el empleo de la digitalización en toda la enseñanza, lo más rápido que permita la existencia de recursos. Por razones en parte comprensibles, estamos a la zaga de la media mundial.

 

81. Incremento de las desigualdades. Evaluar a fondo las causas y cómo contribuir a disminuirlas, con programas concretos y factibles. De modo especial, cómo hacer más efectivos los planes para encarar las modalidades cubanas de pobreza crítica y relativa marginalidad. No solo en su dimensión económica, también (y mucho) en el ámbito educacional, cultural, ético, recreativo, etc.

 

82. Emigración. De manera pública no hubo ninguna referencia, salvo cuando se mencionó por Raúl el tema de las remesas asociadas a las tiendas en MLC.

 

Creo que debiera existir, además de la política que seguramente se mantiene actualizada a través de las instituciones responsables de atenderla, una línea de mensajes públicos hacia ella, fundada precisamente en esa política. Y como es lógico, la voz del Partido es de especial relevancia para hacerlo, más aún en las actuales circunstancias de angustia lógica por la pandemia mundial que afecta a todos, y acrecienta las preocupaciones de muchxs emigradxs acerca de sus afectos en la Isla y viceversa.

 

Existe un repertorio de mensajes para expresarle a nuestra emigración sobre asuntos diversos de su interés, al tiempo que se escuchan y atienden opiniones y reclamos. La ausencia pública del tema sí no parece conveniente, pues podría pensarse que no se les toma en cuenta, lo que no es así. Todas las embajadas de Cuba y el ICAP, por ejemplo, sostienen nexos positivos con numerosos emigrados.

 

83 Instituciones religiosas y asociaciones fraternales. El informe central es parco y genérico. Solo tres líneas: “Igualmente, se actualizó la política de atención a las instituciones religiosas y asociaciones fraternales que se insertan de manera creciente en diferentes esferas del quehacer nacional”.

 

¿Qué se “actualizó”? Un asunto de tanta envergadura como es el de las relaciones del Partido con las instituciones religiosas y asociaciones fraternales, se reduce a este párrafo genérico. ¿Evasión del tema? ¿Por qué no se reitera la política del Partido al respecto? ¿Por qué no se insiste en el papel de los religiosos, de todos y todas, en este momento histórico de la nación cubana? ¿Por qué, a saber, no hay ningún personaje religioso en el CC–PCC, siendo este el Partido de todos los cubanos y cubanas?

 

84. Corrupción. ¿Acaso es menor o mayor, menos o más compleja y dañina que cuando Fidel hizo la referencia lapidaria a ella en la Universidad de La Habana, en noviembre de 2005?

 

Opino que este nocivo fenómeno debió ser expuesto en el Congreso. Por ejemplo, su exacerbación con motivo de la crisis que también se manifiesta en el ámbito moral y un debilitamiento de los controles institucionales, sin que exista por otra parte una idónea participación del pueblo en su enfrentamiento.

 

Ambos déficits, y sobre todo el segundo debiera priorizarse por el Partido para cercar y disminuir ese azote, extendido sobre todo en segmentos de la base e intermedios de la pirámide social.

 

85. Discriminación racial. Aunque mencionada, habría sido conveniente una evaluación actualizada, reiterando lo que se hace y lo que debe hacerse con más integralidad, pujanza y resultados. La Comisión Aponte de la Uneac ha realizado importantes contribuciones.

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/213331
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