Colombia y América Latina: un destino compartido

Una tarea pendiente es la actualización del ideario político de Bolívar, así como la renovación del continentalismo popular, lo que implicará profundizar alianzas existentes y crear otras nuevas.

26/05/2021
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Bolívar no duerme. Está despierto en cada latinoamericano que sin descanso sigue buscando salidas para el laberinto colombiano y el de toda nuestra Abya Yala. Y no son dos o tres patriotas. Somos millones. Bolívar se multiplicó.

 

Hablar de Colombia es hablar de América Latina y viceversa. Este país no solo es la puerta del Cono Sur. También es el punto de ingreso de un túnel del tiempo, donde pareciera que el siglo XVIII atrapó geografías y pueblos mus dispares y distantes entre sí, pero a la vez, pueblos todos con un destino común: por ahora, de dolor y luto, pero un día no lejano, de liberación social y espiritual.

 

Como todos hemos observado desde hace mucho tiempo, Colombia es una réplica en micro de la realidad social latinoamericana: pobreza, explotación, hambre, persecución a los luchadores sociales, opresión oligárquico-militar, depredación voraz de los recursos naturales de las comunidades, y entreguismo de sus élites económicas, sociales y políticas a los intereses de potencias extranjeras neocoloniales.

 

Lo que no se menciona muy a menudo es que el futuro de Colombia está íntimamente ligado al futuro de América Latina; esta nación y el continente que la vio nacer están unidos desde sus orígenes por el parto inconcluso soñado por Bolívar. Inconcluso, pero no abortado. La gran criatura histórica-continental nacerá tarde o temprano.

 

Cuando Bolívar inició su gesta heroica por la libertad política del continente él poseía riquezas heredadas de su familia. Al morir, el libertador se encontraba en la pobreza más extrema, luego de invertir la fortuna familiar en la causa libertaria.

 

Es el mismo ciclo de vida de muchos de los políticos depredadores de nuestro continente, pero exactamente al revés, es decir, estos ingresan a la vida política sin un peso en la bolsa, y mueren repletos de dinero. A la tumba y a sus familiares más cercanos les dejan la riqueza arrebatada de la boca de los pobres, a quienes dejan sin pan. Son la antípoda de Bolívar.

 

Y, sin embargo, se mueve… Colombia y América Latina se mueve, porque hoy somos millones de hijos e hijas de Bolívar que no estamos obsesionados ni deslumbrados con la ambición de capturar la riqueza que pertenece a las arcas públicas, a nuestros pueblos.

 

Frente a todo este panorama que a ratos parece desolador para la situación de nuestros pueblos, existen algunas tareas de renovación que parecen necesarias y prioritarias. Una de ellas, la renovación y actualización del ideario político de Bolívar. Otra, la renovación del continentalismo popular, que implica profundizar las alianzas existentes y crear nuevas, en torno a los movimientos sociales populares y anti-oligárquicos.

 

Nunca como hoy, en pleno siglo XXI, adquiere tanta actualidad el dramático llamado de Rubén Darío, pronunciado por él a fines del siglo XIX; ¡“Únanse tantos vigores dispersos”!

 

Sergio Barrios Escalante es Científico social e investigador. Activista por la niñez en el proyecto ADINA. Editor de la Revista virtual RafTulum.

https://revistatulum.wordpress.com/


 

https://www.alainet.org/es/articulo/212385
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