Ecuador: ¿Hay derecho moral a criticar a Venezuela?

21/02/2019
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Mike Pence con Lenin Moreno
Foto: telesurtv.net
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Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 539: Por el patio trasero 19/02/2019

Ya no es aparente sino real la derechización de la política latinoamericana. Los casos de Argentina, Chile, Brasil y Colombia son evidentes y no es necesario repetir lo que medios independientes han denunciado repetidas veces: su alineación con la Casa Blanca y su pertenencia sin escrúpulos al Cartel de Lima.

 

Pero veamos el caso ecuatoriano analizando uno a uno lo principales “delitos” que, según el “nuevo” gobierno, comete el de Venezuela.

 

1.- Falta de Democracia. Este punto acaba de ser anulado por el Presidente Moreno al “delegar” sus funciones, Decreto 660, en 4 amanuenses a los que nadie eligió para gobernar, y que tendrán en adelante el ejercicio de las funciones presidenciales ante el paso al costado –abandono del cargo– por parte del Titular de la Presidencia.

 

A lo anterior se agrega la acusación sin pruebas de delitos inexistentes contra el Vicepresidente Jorge Glass, y su apresamiento sin juicio legal para alejarlo de la Presidencia por “Correísta”; el desconocimiento del Consejo de Participación Ciudadana, sin la intervención de la Asamblea como manda la Constitución, y nombramiento a dedo de remplazos “provisionales” que se han convertido en definitivos; la actuación de tal Consejo ante situaciones políticas en las que su Presidente Julio Cesar Trujillo, anciano miembro de la vieja partidocracia, ha dicho y demostrado que la Constitución le vale un comino y que en el país rige su voluntad omnímoda; el nombramiento anticonstitucional, designado a dedo por el Gobierno y sus “consejeros” y no elegido por la Asamblea, de un nuevo Vicepresidente, tercero en el mandato actual.

 

Con tales muestras “democráticas” del gobierno Moreno puertas adentro, y su alineación con Washington y el Grupo de Lima, “exigir” al gobierno venezolano “elecciones libres e inmediatas” ya deja de ser excesiva muestra de cinismo político para convertirse en ridículo continental. Pero hacer el ridículo no ha sido precisamente su preocupación personal. Ni siquiera por recato presidencial.

 

2.- Elecciones limpias. Epítome de suciedad electoral fue la Consulta Popular de abril de año anterior, írrita no solo porque dos de las preguntas fueron evidente y cuestionable anzuelo para conseguir la aprobación popular acudiendo a las emociones que suscitan temas como el abuso sexual contra la niñez y la protección de la naturaleza, sino por la índole anticonstitucional de la Consulta misma, cuyas preguntas no fueron aprobadas y ni siquiera sometidas a estudio por parte de la Corte Constitucional. La oficina jurídica de la OEA, en declaración reciente, calificó la consulta de improcedente por su origen espurio e inconsulto.

 

3.- Legitimidad. En la Campaña electoral el Candidato Moreno ofreció continuidad en el Proyecto Político que lo llevó al triunfo en las dos jornadas electorales. No obstante, tomó distancias de su antecesor en la misma semana del triunfo, y desde entonces se ha dedicado a desmontar todo el Proyecto que lo puso en la Presidencia, para asumir y reforzar el programa de la derecha perdedora en las elecciones. Eso es cualquier cosa menos legitimidad política. Ni ética.

 

4.- Respeto a los DD HH. No es la asignatura en la que el gobierno pueda mostrar algún progreso y sí, más bien, inocultables retrocesos. Ya no hay, desde luego, confrontación del Presidente con los medios de comunicación por su falta de ética, objetividad e imparcialidad, al parecer los únicos derechos humanos que interesan a la que Atilio Boron llama La Canalla Mediática. Pero cuentan la desaparición de personas, que ha vuelto a tener dolorosa presencia en el país; la eliminación paulatina de las Escuelas del Milenio y la reaparición de unidocentes sin condiciones favorables a la educación de la niñez rural; los feminicidios (y no solo femicidios), más de una docena en los últimos dos años, denunciados por organizaciones de mujeres; la represión latente o real de las FF AA y de policía contra manifestantes, impidiéndoles acercarse siquiera a las inmediaciones del Palacio de Gobierno, meta obvia de una manifestación contra medidas gubernamentales; todo ello indica que en Derechos Humanos el gobierno de Lenin Moreno pierde el año desde hace rato.

 

5.- Tolerancia. Si la tolerancia se mide por la aceptación del otro, contrincante o adversario, no ha sido esa virtud favorita del gobierno Moreno. Su odio al antecesor y mentor político, derivado de que se sabe inferior en capacidades administrativas y ejecutorias políticas y, sobre todo, por la enorme diferencia de prestigio internacional que poseen uno y otro, hace que también sea la tolerancia materia deficitaria en el actual mandatario.

 

6.- Corrupción. Esta es quizá la mayor de las pruebas en las cuales el gobierno Moreno, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, ha venido cayendo en las profundas simas de la corrupción sobre la cual no ha escatimado críticas ni señalamientos sin prueba alguna contra su antecesor.

 

Degradar las más importantes obras públicas por falta de mantenimiento y mediante acusaciones de sobreprecios y construcción deficiente no comprobada en ninguna de las obras importantes, que funcionan de manera eficiente a pesar de la campaña sucia mediática, no solo para denigrar al gobierno anterior sino para devaluarlas y venderlas a la empresa privada, ya es signo evidente de corrupción por parte de algunos de los más altos funcionarios del gobierno, amigos y socios del empresariado nacional que no ha invertido en ellas un centavo. Todo ello muestra cotas de corrupción que manchan de manera indeleble la página de exámenes éticos del Gobierno ecuatoriano actual.

 

No hay duda de que el Gobierno del Ecuador, al asumir y aceptar sin condiciones las imposiciones de la Casa Blanca frente a Venezuela, no solo se ha convertido en uno más de los peones del imperio, sino que viene haciendo méritos suficientes para ser aceptado como socio del Cartel de Lima. Con lo cual pasaría a la historia de la traición a un proyecto político eminentemente popular, para sumarse sin reservas ni dignidad a la fila de los gobiernos del Patio Trasero.

 

Omar Ospina García, periodista colombo/ecuatoriano independiente.

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/198299
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